Lo opuesto a la anorexia

Posted on lunes, 4 de octubre de 2010 by Fernando Cosi Villalobos | 0 comentarios
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Uno de los puntos clave para saber si una persona padece o no de anorexia es, además del peso, la percepción que esta persona tiene de sí misma. Cuando se le pide a una persona con anorexia que se dibuje a sí misma, siempre lo hace mostrándose obesa, no importando que pese 20 kilogramos o 200.

Es decir: La persona sufre una alteración en la percepción de su imagen corporal. Algo parecido sucede en otro padecimiento que se llama transtorno dismórfico corporal, en el cual la persona piensa que tiene severos defectos físicos. El cuadro puede tener un origen real (una nariz excesivamente grande, por ejemplo), pero la persona siempre sobreestima la importancia de este problema.

Muchos fisicoculturistas sufren un trastorno parecido a la anorexia, pero en el cual el individuo se siente enclenque, con músculos demasiado pequeños y de apariencia débil. Se llama “Vigorexia” y no importa que se parezca a estos michelines de las fotos, en su interior siempre pensará que le falta aumentar sus músculos “un poquito más”.

Sin embargo, la gente y la comunidad médica no suelen tratarlos como enfermos, sino que favorecen (o por lo menos toleran) exhibiciones donde el cuerpo humano se deforma hasta proporciones inconcebibles.

Si fuéramos un poco más conscientes, nos daríamos cuenta que es el equivalente a organizar un concurso haciendo desfilar anoréxicas en el extremo de la caquexia y la consunción.

Ciertamente, algo de lo que no deberíamos sentirnos orgullosos.

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